Aire, siempre tan bipolar. Tan pronto es jugetón y brusco al moverme a bandazos el pelo y azotandome la cara con su aroma a todo, y, de repente, se vuelve pacífico y tranquilo acariciando con cada brisa de verano las suaves caras de las rosas en pleno apogeo infantil.
Tierra, la madre de las madres. Nos cuida, nos quiere, nos mima. A pesar de las atrocidades que sus hijos le causan ella aguanta, siempre fuerte y serena. Como un amadre, con sus broncas y sus consejos, nos da la vida; la infancia y, finalmente, nos acoge entre sus brazos bajo ella. ¿Y qué hacemos sus hijos? Intoxicarla, destruirla, usar a sus hermanos en su contra y extinguirla.
Fuego, poderoso animal de hierro. Hermano protector de la vida. Fuerte y resistente, inbatible y fornido, procura cuidar de sus hermanos. Lleva la luz al lugar donde la sombra se ha aposentado y su calor recorre corazones frívolos. Amante de la vida aunque los humanos usen su nombre para limpiarse las manos de sangre.
Agua, timida e inocente criatura. Protegida por su hermano Fuego, acogida por los brazos de su hermana Tierra y mecida por las grandes manos de Aire. Jugetona aunque tímida, sus cabellos azules ondulan en lo más profundo del océano. Alimentada del chapoteo de los niños riendo con ella.
LIBERTAD, esa gran desconodida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario