Me quedan 15 minutos para que mi cumpleaños pase a ser un día más, un cumpleaños más. Me quedan 15 minutos para pensar en una inocentada para gastarle a mi abuela y que ella se ria conmigo. Me quedan 15 minutos para que el día más especial del año se acabe y por lo que puedo apreciar mi deseo no ha sido cumplido. Ayer, 26 de diciembre, le pedi al cielo y a las estrellas que llevaran un mensaje especial a mi querido abi, fallecido hace 14 años. Mi deseo consistía en que me regalara una única cosa por mi décimocuarto cumpleaños, que mi vida cambiara en ese día. Que mi vida diese un vuelco, que cambiase el rumbo, que hiciera girar el volante bruscamente aunque supusiera algún accidente, como querais llamarlo. Solo quería que mi vida no fuera tan monótona y aburrida, que la rutina estallara en mil pedazos dejando atrás los malos recuerdos y los sentimientos heridos, los corazones vacíos y las cartas de añoranza jamás enviadas,... y entonces me dí cuenta. No quería que mi vida diese un vuelco, un cambio brusco, no quería que la rutina estallase; lo que yo quería era que esta fuera más llevadera y, para mí, eso significaba volver a ver a mi abi. No lo conocí, apenas tenía unos minutos cuando murió, pero no he quitado nunca su foto de mi armario. Él murió con mi vida en sus brazos, la miró a los ojos a la vida y le puso nombre; más tarde, le tendió la mano a la muerte para hacerla su amiga y compañera de viaje dejando atrás a la vida en forma de una niñita recien nacida con el nombre de Emma un 27 de diciembre.
Los años de vida que tengo se los debo a él por eso mis últimos 15 minutos de cumpleaños y aniversario de su defunción son para él, el hombre que tendió la mano a la muerte para que yo me aferrara a la vida.
Te quiero abi.
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| Siempre has estado allí cuando más lo he necesitado, en lo más querido de mi corazón había una vocecita dulce y tierna como la tuya. Gracias. |
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